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jueves, 14 de agosto de 2014

EL JARDÍN DE LOS HIPÓCRITAS III




EL JARDÍN DE LOS HIPÓCRITAS

-Deja que las ideas fluyan y libremente se deslicen-

Me duelen las costillas, empezó este dolor, luego que ciertos hombres
devolvieron patadas a cambio de afecto.
No me interesa propinarles de regreso rodillazos, sin embargo les hago
entrega expresa de su hambre de miserias y sus corchos de desazón.

Lejos ya, del jardín de los hipócritas, me nombro a mi misma con la
boca ancha y escribo mis ideas en cada una de mis vértebras.
Enfrento un viaje, lo más distante al torneo de falsas noticias y
manipulación a seres completamente ignorantes.
Nada hay que reconozca como propio en esta dimensión de oradores a grito pelado.

Aburrida hasta el cansancio, me acurruco en la tranquilidad del hogar
y prolongo esta sanación en sesiones ordenadas en el trecho benigno de
mi paisaje cierto.

Nada me adeudas y nada en lo absoluto requiero de ti, de modo que no
hurgues los rincones de mis aguas, ni busques con palabras de auxilio,
cuando desates temporales en tu jardín de hipócritas.

Me resulta gracioso, acreditar tu nombre en la punta de  mi lengua.
Heme aquí, blandiendo el tiempo que únicamente a mi pertenece.
Sólo me salen palabras de gratitud.

Que nada quede anquilosado en el recuerdo y aquella oratoria de
hipócritas, no ocupe ni el viento de mis inspiraciones.


Rossana Arellano

** Imagen tomada de la web, pertenece a David Ho
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