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viernes, 4 de mayo de 2012

ODA TRIUNFAL


ODA TRIUNFAL



De todo lo  que he sido, ser humano,
Libre, con la escasez de mis cuerdas vocales,
La desnudez redimida
En los confines de Dios sobre la tierra,
He salido sin prisas, ni desprecio renovado,
Sin embargo mi triste espíritu
Estuvo de parto y desamparo.

Como un Noé del siglo actual
Navegando en quebrantos
Me levanté de muertes,
Aunque de paso, trasquilaron
Mis sueños y me cortaron el brazo
Que enterré a la tierra
En mi séptimo nacimiento.

Nada hay ya, que me sujete a esta puerta
Infectada de codicia,
Hoy el viento me juró
Que mi vergüenza es generacional
Que delante de mis ojos
No conspira la nieve
Con mi hermana lluvia y mi heredad.

Si, estuve de parto
Y es mi palabra la que sale por mi boca,
Y es mi verbo justificando mi andar,
Y es mi afán de camino que rechaza la ortiga,
Y es mi nombre también
el que pronuncia la bestia
mientras me devuelve los ojos.


Yo no se si mi espíritu
Alcanzará la humildad que tanto he buscado,
Entonces digo:
Si acaso se levanta mi lengua
Para besar peñascos,
Sea por justicia arrancada
Y ni por ayuno me la vuelvan a zurcir
Porque para ladrar no es que he nacido.

Por estos días, me he ido achicando
En la oración primera del día
Y siento que si me sacrifico
A la bendición del vino y el pan
Un profundo dolor embiste mi alma
Y es como si toda mi casa
Me quitara la confianza en mi misma.

No ha sido por gusto que herí mi árbol,
Solo quise esconder mi rostro en la herida
Y me arranqué el corazón de poesía,
Porque ella se adhiere a mi paladar
Entonces va gritando por dentro
Tan fuerte que dejo de oírla
Para intentar sanar alguna vez.

La multitud dice:
Busca la paz dentro de ti,,
He llegado a creer que es posible,
Pero yo nací humillada de vida
Y se sació la luz de mi nacimiento
Y se apiadó el eterno en mi aflicción,
Pero no me enseñó como sacar el lodo de mi pie.

He faltado a mi propia fe
La que sostenía mi cuello
Y se extendía por sobre mis hermanos
Cuando mis huesos llevaban voluntad
Hoy, llevo las huellas del silicio a mi costado
Y eso que no existe tiniebla
Que no haya atravesado.

Si mi cabeza sostiene una mentira,
Bórrame las costas
Para jamás alcanzar orilla alguna,
Así en los siglos de la piedra
Arrastraré resplandor como Sísifo
Apacentando mi nación propia
Vistiendo riguroso luto.

En la tierra, desciendo del árbol
Y mi destino no es ir de rodillas
No comeré junto a la serpiente
Ni saciaré mi hambre
En corazón ajeno,
Solo he de ser lobo
Que mire y aúlle a la luna.

Cadáver he sido
Y también peque de inocencia
Cuando la palabra ramera
Se adosó a mis dientes
Y fornicó el vocablo
Con mis alucinaciones
De hija parida a destiempo.

Triunfal  y rebelde
He torcido el destino,
fortifique mi Sur de tanto Norte
que quiso habitar lo mío y despojarme.
Ahora apago el bullicio de mundo
Y regreso a la voz de las alturas
Porque la paz, me clavó su bandera.

Rossana Arellano


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